Conoce la vida de nuestras pistoleras vaqueras

29 noviembre, 2018 - 16:10h. Publicado por Deja tus comentarios



Las compras de navidad están a la vuelta de la esquina, y además de comprar regalos, queremos comprar conciencia.
Conciencia sobre lo que compramos, a quién se lo compramos, de dónde viene…

Si todes seguimos pecando de vez en cuando en Primark, Inditex, H&M y compañía, no puede ser tan malo, ¿verdad?

La moda es la segunda industria más contaminante del mundo por detrás de la petrolera, y se calcula que una sexta parte de los trabajadores a nivel mundial están relacionados con ella. Creemos que no nos preguntamos lo suficiente quién y cómo se hace toda la ropa tan rápidamente y que nos resulta tan suculenta por lo barata que es, accesible a todes. La respuesta no te hará tanta gracia como el perfume embriagador y la música motivadora de Stradivarius. Ya hablamos en otro artículo del término Fast Fashion: ese menú económico, fugaz y en ocasiones vulgar y nada comprometido con el entorno ni con nuestra propia calidad de vida.

Estas compañías basan su modelo de producción en el tiempo y el coste fundamentalmente, y determinan en base a éstos las demás variables de producción, reduciendo así drásticamente la calidad tanto de las materias primas (producción agrícola no orgánica), como de la mano de obra (salarios indignos en condiciones precarias) y finalmente la calidad de las prendas, que durarán dos raves. Se trata de un círculo vicioso a favor de los beneficios empresariales, pero no es un ciclo que de protagonismo a la producción, porque casi nada se recicla.


No hace falta montar una ONG para promover el cambio

Sin nuestro dinero, estas marcas no existirían, porque sin demanda no hay oferta. Sin embargo, con nuestro dinero también podemos apoyar y dar larga vida al pequeño comercio. En nuestra mano está empezar a premiar a les trabajadores que producen éticamente y respetando el planeta. Aunque no las veamos en todas partes, hay muchas marcas entre las que elegir. Si hablamos del pequeño comercio y el kilómetro cero (productos fabricados cerca de todes) hablamos de la forma más accesible a día de hoy para no contribuir a cadenas de producción injustas o contaminantes.

Y no hablamos de ir en busca todas las tiendas ecofriendly, pero sí podemos comenzar haciendo la compra con una bolsa de tela en vez de utilizar cinco bolsas de plástico…

 

Recicla, reduce, reutiliza

Ahora que nos hemos desahogado a gusto y nos hemos fumado el cigarro de después queremos recordar la palabra clave de este artículo: RECICLAJE.

Queremos contaros que las pistoleras vaqueras que tanto parecen gustaros 😍 tienen una aportación social y un ciclo de vida que queremos que sepáis.

Hay una pieza clave en la creación de este accesorio: Proyecto Abraham, una asociación sin ánimo de lucro que ayuda a las personas más vulnerables en riesgo de exclusión social y les tiende una mano tan necesaria como justa, todo vinculado a la gestión integral de los residuos.

Las pistoleras vaqueras nacen con la recogida de ropa que se realiza en los más de mil contenedores que Proyecto Abraham tiene repartidos por toda la Región de Murcia. La recogida de estas prendas la realizan una media de 15 personas: trabajadores de producción y trabajadores de inserción. Nosotras compramos estos vaqueros a Proyecto Abraham y pagamos la confección de los bolsillos. El cuero también es reciclado, pero esta vez lo obtenemos de empresas del sector del calzado y complementos de Alicante.

Esta cadena de producción es tan sostenible como posible: todes salimos ganando. Nada se pierde en el camino, y ayudamos a una acción tan importante y que tantas vidas puede cambiar. Además, toda la cadena es favorable para el medio ambiente. Reutilizar ropa usada y transformarla en nuevas piezas es una de las formas más efectivas de reducir el desperdicio que genera la moda y la industria textil.


Precaución, amigo consumidor…

Podemos convertirnos en consumidoras y consumidores responsables, y conocer de dónde viene lo que llevamos puesto; o podemos tomar la vía de que nada nos importe. Si optamos por comprar en marcas locales, estaremos haciendo más de lo que creemos. Debemos pensar antes de comprar si queremos seguir haciéndole la ola a un sistema obsoleto.

Necesitamos comprar menos y comprar mejor. Queremos hacerle frente a la moda desechable, las compras impulsivas y las soluciones rápidas que nos da la industria. Quizás estos sean algunos de los primeros pasos que podemos dar para poder conseguir que la industria de la moda sea más transparente, y sobre todo ética con el ser humano y con el medio ambiente.

Si queréis saber más, os recomendamos dos documentales:



Aunque el mayor mecanismo regulador de nuestro comportamiento será siempre nuestra conciencia, espíritu crítico y sentido común. No dejemos que nos digan lo que necesitamos, ni cuánto ni cómo, ni dejemos que nuestra ropa le diga al mundo que somos una generación indiferente, porque no lo somos.



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